Buscar Menú
Inicio Noticias recientes Menú
REVISTA DIGITAL

STELLA BOSSI | LATAM 2026 #05

STELLA BOSSI: El techno significa tener la libertad de ser diferente

  • Sergio Niño
  • 12 October 2026
STELLA BOSSI | LATAM 2026 #05

El techno se aceleró. La ropa se volvió más oscura. Los drops, más agresivos. Y en medio de esa transformación, Stella Bossi empezó a preguntarse en qué momento la escena había perdido parte de su diversidad. Ahora, con un sonido renovado, un nuevo sello y otra manera de entender lo que puede suceder en el dancefloor, quiere devolverle algo de color al rave.

Antes de convertirse en una de las figuras más reconocibles de la escena electrónica alemana, Stella Bossi era simplemente otra clubber berlinesa intentando hacer que el fin de semana durara lo más posible.

Todavía no existía todo ese universo construido alrededor de su nombre. No había un equipo esperando para comenzar a trabajar el lunes ni una agenda que atender después del fin de semana.

“En esa época era una chica súper salvaje que se pasaba todo el fin de semana de club en club por Berlín. Muchas veces tenía que poner una alarma el lunes por la mañana para acordarme de que, en algún momento, tenía que salir, volver a casa, dormir un par de horas y bañarme antes de ir a trabajar. Era una etapa de muchísima libertad, sin demasiadas preocupaciones, y la recuerdo con mucho cariño. Hoy mi vida también es increíble, por supuesto, pero tengo muchas más responsabilidades. Trabajo con un equipo y quiero ofrecerles a mis fans y a toda la gente que está en la pista la mejor experiencia posible. Ya no soy responsable solamente de mí, también hay otras personas que dependen de lo que hago. Y, sinceramente, me gustan las dos etapas de mi vida.”

La libertad sigue ahí, aunque ahora significa algo distinto. Bossi ya no toma decisiones pensando únicamente en sí misma. Hay un equipo detrás del proyecto, miles de personas frente a ella y ciertas expectativas que inevitablemente acompañan a su nombre. Lo que comenzó como una personalidad poco convencional surgida del underground de Berlín terminó creciendo mucho más allá del booth, ahora abarca música, performance, humor, moda y redes sociales, entre muchas otras cosas.

Pero mientras Stella Bossi cambiaba, la escena a su alrededor también lo hacía. Y durante los últimos años ha empezado a preguntarse qué se perdió por el camino.

¿Y DÓNDE QUEDÓ EL COLOR?

El techno de hoy se toca mucho más rápido que hace apenas unos años. Los bombos son más pesados, los BPM subieron y las estructuras explosivas que antes pertenecían a ciertos nichos terminaron conquistando escenarios y pistas cada vez más grandes. Bossi no ve esa evolución como algo necesariamente negativo. De hecho, buena parte de su nueva música parte precisamente de esa velocidad y de la energía física que domina al techno contemporáneo.

Su cuestionamiento va por otro lado: todo lo que parece haber venido acompañado de esa transformación.

“En los últimos años he sentido que el dancefloor, especialmente dentro del techno, se volvió más oscuro y más duro. La música también cambió y, de alguna forma, creo que refleja lo que está pasando en el mundo. Todo parece más serio: la gente viste mucho de negro, muchas veces baila de formas muy parecidas y la música se ha vuelto más rápida y agresiva. Para mí, eso también cambió la atmósfera. Hoy parece que vemos más dedos medios levantados frente al escenario y, a veces, extraño esa sensación de estar todos juntos que recuerdo de antes. Sentía que todos estábamos celebrando lo mismo y que realmente nos cuidábamos entre nosotros.”

Resulta interesante escuchar esta crítica de alguien que también está acelerando su propia música. Pero Bossi no está pidiendo volver a una supuesta época dorada del techno ni pretende que la escena abandone los BPM altos. Para ella, velocidad y oscuridad no tienen por qué significar lo mismo. La música puede ser rápida sin vivir permanentemente desde la agresividad. Un rave puede ser intenso sin que todos tengan que demostrar lo duros que son.

Ahí está buena parte de lo que quiere explorar en esta nueva etapa.

“Con mi nueva música quiero devolverle color, diversidad y felicidad a la pista. Me encantan las buenas vibras y esos momentos en los que la gente baila sin control, se pierde dentro de la música y simplemente se deja llevar. Para mí, un rave no tiene por qué ser solamente oscuro. Deberíamos celebrar la diversidad, llenarnos de color, hacer ruido y atrevernos a ser diferentes. Así quiero que se sienta mi pista de baile. Evidentemente, mi música también responde a los BPM del momento: ahora es más rápida y tiene más energía, pero sigue transmitiendo alegría. Me interesan menos los drops agresivos y los build-ups gigantes y mucho más esos momentos en los que la música te lleva a un estado casi de trance, donde puedes perderte y simplemente disfrutar.”

En pocas palabras: quiere recuperar la variedad.

Eso también implica replantearse algunas de las fórmulas que se han vuelto habituales en la música dentro de los clubes. Bossi toma la velocidad del presente, pero intenta escapar de esa sucesión predecible de tensión, build-up y drop.

Cuando habla de trance, por ejemplo, no siempre se refiere al género. Habla de una sensación. De entrar en un estado en el que dejas de esperar instrucciones del DJ y simplemente te hundes en la música. Es algo que conoce bien porque antes de estar detrás de la cabina pasó muchos años delante de ella.

“Voy a raves desde que tengo memoria. Prácticamente crecí dentro de esta cultura. Antes la música era mucho más lenta y casi no existían esos drops enormes o los grandes build-ups. Simplemente entrabas en un estado junto con todos los demás y había mucho menos atención sobre el DJ. Pero también creo que la evolución de los últimos años trajo una energía muy especial. Los BPM altos pueden generar una energía increíble y, en mi nueva música, intento combinar eso con elementos juguetones, cosas inesperadas y samples que me recuerdan a mi juventud y a mis primeras experiencias en la pista. No quiero que todo exista únicamente para llegar a un drop gigantesco. Quiero crear un espacio donde la gente pueda perderse y entrar en una especie de trance. Es una sensación que yo misma llevaba mucho tiempo extrañando. Por eso he experimentado muchísimo y he llevado mi sonido hacia otro lugar: más rápido, sí, pero todavía juguetón, emocional y con una energía propia.”

No se trata de recrear aquellos años. Se trata de recuperar algo que Bossi siente que se ha ido diluyendo: esa libertad de entrar en una pista y desaparecer dentro de ella sin estar esperando constantemente al siguiente drop para saber cuándo hay que reaccionar.

NO HAY POR QUE ENCASILLARSE

Esa misma necesidad de libertad está detrás de Erna Tracks, el segundo sello creado por Bossi y la plataforma desde la que está construyendo esta nueva etapa musical.

Para ella, ser independiente no significa únicamente controlar sus masters o decidir cuándo sale cada lanzamiento. También significa dejar de hacer esas pequeñas concesiones que aparecen cuando cada track tiene que adaptarse a la identidad, el calendario o las expectativas de otro sello.

“Erna Tracks es el segundo sello que fundo y nació directamente de esta nueva dirección musical. Para mí, tener mi propio sello significa, antes que nada, libertad artística. Me he dado cuenta de que trabajo mejor cuando puedo hacer las cosas a mi manera, sin tener que seguir determinadas reglas o expectativas. No quiero modificar mis tracks simplemente para que encajen mejor con la visión o con el calendario de otro sello. Me siento mucho mejor cuando tengo la libertad de expresarme por completo, cuando puedo decidir qué quiero lanzar, cuándo quiero hacerlo y cuándo considero que un track está realmente listo. Me gusta ser mi propia jefa. Pero también quiero que, con el tiempo, Erna Tracks pueda convertirse en una casa para otros artistas que compartan esa energía: algo juguetón, cálido, diverso y conectado. Para mí, todo vuelve a esa idea de recuperar las buenas vibras.”

Parece una idea sencilla, pero negarse a encajar en categorías ha sido una constante en la carrera de Bossi. Su primera gran exposición pública no siguió el relato habitual del DJ underground obsesionado con la técnica que, poco a poco, empieza a ocupar cabinas cada vez más importantes. En su caso, mucha gente la conoció primero por su sentido del humor.

Sus videos salieron de Berlín, circularon por todas partes y presentaron al personaje mucho antes de que una parte de ese público comenzara a prestar atención a su música.

Eso abrió puertas, pero también generó dudas sobre su credibilidad.

“Al principio, claro, a algunas personas les costaba saber dónde colocarme. Me hice conocida por mis videos de humor y probablemente hubo gente que, sobre todo al comienzo, no me tomaba demasiado en serio como DJ o como música. Pero nunca permití que eso me desanimara. Siempre he hecho lo que me hace feliz y lo que siento que es correcto para mí. Creo que cuando decides construir tu propio camino en lugar de seguir la trayectoria tradicional de un músico, tienes que aceptar que algunas personas van a desconfiar al principio. Lo importante es que eso no te detenga. Hoy las redes sociales son increíblemente importantes para los artistas, aunque encontrar un equilibrio entre todo puede ser complicado. Me encantaría volver a hacer más videos de humor, pero ahora mismo mi prioridad absoluta es la música. El humor y mi forma de ver las cosas siempre van a ser parte de mí y, por lo tanto, también de Stella Bossi. Así que diría esto: nunca pierdas el valor de ser diferente.”

La idea de que para ser creíble hay que mostrarse permanentemente serio nunca ha terminado de encajar con Bossi. Su solución tampoco fue abandonar el humor para demostrar que la música iba en serio. Prefirió quedarse con ambos.

Y detrás de esa decisión hay algo que va más allá de una cuestión de imagen. Ser diferente resulta sencillo cuando esa diferencia termina convirtiéndose en parte de aquello que te hace reconocible. Es mucho más difícil cuando significa entrar en lugares donde no todos están dispuestos a aceptarte.

LA LIBERTAD TIENE QUE SER REAL

La conversación adquiere otra dimensión cuando Bossi habla de género y de las dinámicas de poder que todavía existen dentro de la música electrónica. La representación ha mejorado, pero para ella eso no significa que el acceso a las oportunidades se haya equilibrado de la misma manera.

“Algo que sigo viendo en la música electrónica es que los line-ups todavía están demasiado dominados por hombres, a pesar de que hay una cantidad enorme de DJs y productoras increíbles. Todavía queda muchísimo por hacer. El talento no tiene absolutamente nada que ver con el género y, aun así, muchas mujeres siguen recibiendo menos oportunidades, menos visibilidad y menos espacio para demostrar lo que pueden hacer. Históricamente, los hombres han contado con redes muy fuertes en las que se apoyan y generan oportunidades entre ellos. Creo que es importante que las mujeres construyamos esa misma solidaridad y nos hagamos todavía más fuertes juntas. Para mí, el empoderamiento femenino significa estar ahí para otras mujeres, celebrar sus logros y abrirles puertas activamente. En una industria donde la visibilidad y los contactos pesan tanto, tenemos que apoyarnos, ocupar nuestro espacio con seguridad y procurar que la próxima generación de mujeres llegue a una industria con más oportunidades que la que encontramos nosotras.”

Su experiencia personal, explica, ha sido más compleja. Bossi no plantea su propia carrera como una sucesión constante de episodios de discriminación. Al contrario, reconoce haber tenido la fortuna de trabajar con personas que la apoyaron y la protegieron. Eso, sin embargo, no significa que no vea problemas estructurales a su alrededor.

“Personalmente he tenido la suerte de no vivir demasiadas experiencias negativas relacionadas con el sexismo o la discriminación. Durante mi carrera también he tenido personas a mi alrededor que me han apoyado y protegido. Pero sí conozco muy bien la sensación de no ser aceptada. Ha sido así durante toda mi vida. La gente conecta muchísimo conmigo o simplemente no conecta en absoluto. Cuando llegué a la escena electrónica, algunos círculos me recibieron inmediatamente y con muchísimo cariño; otros fueron bastante más escépticos, y seguramente algunos todavía lo sean. El sexismo y la discriminación siguen existiendo en la música electrónica. Veo cómo a las mujeres se las juzga con más dureza, se cuestiona antes su capacidad y se les exige demostrar cosas que a sus compañeros hombres no se les piden de la misma manera. El éxito me ha hecho mucho más consciente del lugar que ocupo y de la responsabilidad que viene con él. A medida que más mujeres consiguen visibilidad y éxito dentro de la música electrónica, deberíamos aprovechar esas posiciones para generar más espacio y oportunidades para otras. Aunque, idealmente, ninguna mujer debería tener que alcanzar cierto nivel de éxito para que su voz sea tomada en serio o para sentirse con derecho a exigir el respeto que merece.”


Por eso, para Bossi, hablar de empoderamiento sirve de poco si todo queda reducido al discurso. La representación importa, pero si no viene acompañada de acceso, honorarios justos, seguridad y oportunidades concretas, corre el riesgo de convertirse simplemente en una cuestión de imagen.

“Para mí, el verdadero empoderamiento significa que las mujeres y los artistas no binarios tengan las mismas oportunidades que los hombres, independientemente de sus contactos o de su género. Al final, debería importar mucho más el talento, la personalidad y la música. Si alguien se ha ganado un buen horario, un escenario importante o determinado fee, debería recibirlo. El mismo trabajo también debería significar el mismo pago. Creo que tener line-ups más diversos, con distintas perspectivas y personalidades, solo puede hacer que la música electrónica sea más interesante. Pero las agencias, los promotores y los sellos también tienen una responsabilidad real: deben asegurarse de que esas oportunidades existan y de que los artistas puedan trabajar sintiéndose seguros y respetados. Eso implica establecer límites claros y evitar que alguien pueda aprovecharse de una posición de poder. El empoderamiento no puede quedarse en un eslogan. Tiene que verse en las oportunidades, en los pagos justos, en la representación y en un entorno de trabajo seguro.”

Y esa responsabilidad no puede recaer únicamente en quienes están sobre el escenario. Los promotores construyen los line-ups y deciden los horarios. Las agencias pueden abrir o cerrar determinadas puertas. Los sellos eligen a qué proyectos apostar. Y cuando un artista alcanza una posición desde la que también puede influir, tiene la posibilidad de decidir si ese espacio se mantiene reservado para unos cuantos o si empieza a abrirse para los demás.

Al final, todo vuelve a la misma idea: la libertad.

Está en su nueva música y en la creación de Erna Tracks. Está en su manera de hablar sobre género y también en sus dudas sobre hacia dónde se ha movido la cultura de club. Porque detrás de todo aparece una pregunta bastante sencilla: ¿qué tan libre puede ser realmente una escena que habla constantemente de libertad?

Bossi parece haber encontrado su propia respuesta: construir esa libertad en sus propios términos.

“Estoy dejando atrás esa presión de tener que encajar en una determinada casilla. He aprendido que mi libertad es precisamente lo que me define como artista.”

El rave puede seguir siendo rápido. Puede ser intenso, físico y llevar los BPM hasta donde quiera. Lo que no tiene por qué hacer es verse, sonar y sentirse exactamente igual que todos los demás.

Carga el siguiente artículo
Cargando…
Cargando…