Luch: Más Allá De La Pista De Baile
Cómo el productor mexicano conecta la música electrónica, el patrimonio cultural y una nueva generación de artistas latinoamericanos a través de Gozar Records.
A la Ciudad de México nunca le han faltado talento musical, ambición creativa ni interés por la música electrónica underground. Sin embargo, lo que muchas veces ha faltado es la infraestructura necesaria para llevar ese talento más allá de sus fronteras. Para el productor mexicano Luch, abordar esa desconexión se ha convertido en una parte fundamental de su identidad artística. A través de sus producciones, su sello independiente Gozar Records y una serie de eventos realizados en algunos de los espacios culturalmente más importantes de México, está construyendo algo que trasciende su propia carrera.
Antes de consolidarse en la música electrónica, Luch pasó años trabajando como compositor y productor en géneros como la música latina, regional y contemporánea, obteniendo siete certificaciones de platino a lo largo de su trayectoria. Esa experiencia le permitió desarrollar una comprensión excepcionalmente amplia de la producción musical, pero también le mostró las limitaciones de crear música sin tener control sobre su dirección artística.
“Después de abandonar la universidad y decidir dedicarme a la música a tiempo completo, rápidamente empecé a sentir un gran rechazo por la vida de hacer música para otras personas. No tenía control creativo y estaba completamente al margen de cómo se presentaba, comercializaba y comunicaba la música”.
A pesar de esas frustraciones, la experiencia terminó convirtiéndose en una parte esencial de su desarrollo.
“Estoy realmente muy agradecido de haber tenido la oportunidad de trabajar en tantos estilos musicales diferentes, porque eso amplió mi perspectiva sobre el proceso creativo en general. Hay muchísimo que aprender de cada género, ya sea grabando guitarras acústicas de música regional, creando hooks de reggaetón o incluso procesando baterías de hip hop lo-fi”.
Esa decisión de no limitarse a un único lenguaje musical define actualmente el enfoque de Luch hacia la música electrónica. Sus producciones transitan entre el indie dance y los sonidos underground, incorporando las diversas influencias que marcaron su carrera. Es una propuesta que refleja la ciudad donde creció, un lugar cuya cultura electrónica se ha desarrollado a partir del intercambio constante entre comunidades locales y artistas internacionales.
UNA PISTA DE BAILE DIFERENTE
En 2026, Daniel Rubio lanzó Gozar Records con una ambición específica: crear el sello y la comunidad artística que le habría gustado encontrar cuando comenzaba su carrera en la Ciudad de México.
“Sentía que faltaba un sello que promoviera el sonido que más me apasiona. Algunos sellos tenían ciertas similitudes, pero ninguno se enfocaba realmente en ese sonido particular con el que más conecto. Además, al crecer en la Ciudad de México, nunca encontré un sello o una comunidad local que me atrajera y con la que quisiera firmar”.
Fundado en febrero, Gozar ya alcanzó su décimo lanzamiento y se expandió hacia una serie de showcases en distintas ciudades de México. Su desarrollo refleja el interés de Luch por construir una identidad musical reconocible y, al mismo tiempo, brindar a los artistas emergentes acceso a una audiencia más amplia.
“El objetivo de Gozar es crear el camino y el sello que me hubiera gustado que existieran cuando estaba empezando en la Ciudad de México. Cuando pienso en el futuro, quiero que la gente reconozca inmediatamente el sonido de Gozar y a todos los artistas que ayudaron a darle forma. Quiero que las personas asistan a los eventos por lo que representa el sello y por la comunidad que existe a su alrededor”.
Esa filosofía también ha influido en la manera en que Gozar desarrolla sus eventos en vivo. En lugar de considerar los venues como espacios intercambiables, el sello ha buscado locaciones cuya arquitectura, historia y relevancia cultural puedan convertirse en parte de la experiencia.
Una plaza de toros abandonada en Monterrey, que llevaba 17 años sin actividad, se convirtió en uno de esos escenarios. Más recientemente, Gozar presentó dos noches con entradas agotadas en el Polyforum Siqueiros de la Ciudad de México, transformando uno de los espacios artísticos más importantes del país en un entorno inmersivo de música electrónica.
Para Luch, la relación entre la música y el lugar es fundamental.
“La filosofía que compartimos mi equipo y yo en Gozar es organizar únicamente eventos para los que nosotros mismos compraríamos una entrada. Siempre me ha fascinado cuando las personas buscan un punto de encuentro entre la cultura y el arte, y no se me ocurre una mejor manera de lograrlo que a través de locaciones poco convencionales”.
DENTRO DEL POLYFORUM SIQUEIROS
Pocos edificios de la Ciudad de México tienen el peso artístico del Polyforum Siqueiros. Hogar de la monumental obra La Marcha de la Humanidad, de David Alfaro Siqueiros, el espacio representa un capítulo fundamental del muralismo mexicano, un movimiento que puso la expresión artística en diálogo directo con la política, la sociedad y la identidad colectiva.
Para el primer showcase de Gozar en la Ciudad de México, Luch quería que la historia del edificio se convirtiera en un elemento activo de la presentación.
“Poder llevar el showcase de mi sello a un lugar tan sagrado desde el punto de vista histórico fue una bendición. No solo era la primera vez que hacíamos un evento de Gozar en la Ciudad de México, mi ciudad natal, sino que también logramos crear una experiencia artística verdaderamente inmersiva: en la entrada había un artista pintando la portada de la próxima compilación de Gozar y después ingresabas a lo que alguna vez fue el mural más grande del mundo, iluminado por una infinidad de luces, mientras sonaba música electrónica innovadora de fondo”.
La importancia del mural iba mucho más allá de su impacto visual. La obra de Siqueiros explora las luchas históricas de la humanidad y su movimiento constante hacia la transformación social, temas que Luch relacionó con la filosofía detrás de su sello.
“El mural de Siqueiros, La Marcha de la Humanidad, destaca la lucha histórica interminable de la humanidad y su evolución constante hacia una sociedad mejor, algo con lo que nos identificamos profundamente como sello musical. Encontramos muchos paralelismos entre la historia de Siqueiros y la manera en que se fundó el sello”.
La conexión más deliberada entre el edificio y la presentación ocurrió durante la introducción del set de Luch. En lugar de comenzar con una secuencia musical convencional, incorporó la voz del propio Siqueiros.
“Para el show de Gozar en el Polyforum Siqueiros, conseguí una grabación del propio Siqueiros explicando el mural tal como él quería que fuera interpretado. Utilicé esa grabación como introducción al show, mientras un espectáculo de luces iluminaba el mural. Para mí, esa es la definición de una experiencia artística inmersiva”.
El resultado fue un encuentro entre dos generaciones de expresión artística mexicana. El mural se mantuvo como el eje central de la narrativa visual, mientras la música electrónica contemporánea incorporó una nueva dimensión al espacio.
Para Luch, estos eventos ofrecen a los artistas la oportunidad de comunicar algo que va más allá de sus producciones.
“Siento que realizar los showcases del sello en estos espacios les da a los artistas que se presentan la oportunidad de contar una historia verdaderamente inmersiva y única en cada ocasión”.
EL SONIDO DE LA CIUDAD DE MÉXICO
La escena underground de música electrónica de la Ciudad de México se ha desarrollado durante décadas gracias a promotores independientes, clubes, festivales y artistas que han conectado diferentes culturas musicales. Su escala y diversidad son fundamentales para entender cómo Luch concibe su propio sonido.
Después de haber conocido comunidades de música electrónica en distintas partes del mundo, considera que México es un país cuyo aporte artístico continúa estando desproporcionadamente poco representado a nivel internacional.
“No podría defender con más convicción la enorme cantidad de talento que existe en México y Latinoamérica. Después de haber tenido la oportunidad de viajar tanto al extranjero, nunca pude entender por qué los mexicanos y latinoamericanos están tan poco representados a nivel global”.
Su visión de la escena local es considerablemente más optimista de lo que podría sugerir su visibilidad internacional.
“La escena de música electrónica en México es ecléctica y realmente enorme; la cantidad de festivales, clubes nocturnos de gran nivel y músicos talentosos que hay por todas partes es increíble. Me apasiona destacar el talento mexicano y lograr que la gente consuma música nacional, porque realmente es muy buena”.
La relación de la Ciudad de México con la música underground también tiene características particulares. Aunque geográficamente está más cerca de Estados Unidos, Luch considera que su programación y sus preferencias musicales suelen tener más similitudes con la cultura de clubes europea.
“Los promotores de México realmente tienen muy buen gusto. Tuve la suerte de asistir a muchísimos shows increíbles mientras crecía y de escuchar a DJs extraordinariamente talentosos de todo el mundo cada fin de semana. Diría que el gusto de la Ciudad de México por la música electrónica underground está más cerca del europeo que del estadounidense, aunque geográficamente sea al revés”.
El productor señala la programación internacional de la ciudad durante grandes eventos culturales como una muestra de la creciente sofisticación de su panorama musical.
“Si observás las contrataciones de los clubes de la Ciudad de México durante la semana del arte o la semana de la Fórmula 1, son muy similares a la programación que encontrarías en DC10 durante el punto más alto de la temporada de verano en Ibiza”.
Esa evolución también ha sido impulsada por proyectos y artistas locales. Luch destaca a Maxa y Mayan Warrior como fuerzas influyentes dentro de la cultura electrónica mexicana, junto con figuras como Rebolledo, cuyo trabajo ha llegado a audiencias mucho más allá de las fronteras del país.
Sin embargo, la característica más importante de la escena de la Ciudad de México quizás sea su resistencia a quedar definida por una única identidad musical.
“Gran parte de la Ciudad de México puede escucharse en mi identidad sonora. No diría que pertenezco a un solo género, y la escena mexicana es tan grande y ecléctica que tampoco podría encasillarse en uno solo. Esa mezcla que se escucha hoy en mi música es el resultado de muchísimas influencias”.
CONSTRUYENDO EL PUENTE
Las producciones de Luch han recibido el apoyo de artistas internacionales consolidados como Solomun, Dixon y RÜFÜS DU SOL. Aunque ese reconocimiento ha contribuido a llevar su música a nuevas audiencias, el productor no considera que la exposición internacional sea incompatible con mantener una identidad underground.
“Sinceramente, no veo el éxito internacional y el underground como mundos separados. El apoyo de estos grandes artistas suele ser la puerta de entrada para que las personas descubran nueva música”.
Para él, el desafío consiste en garantizar que las oportunidades de descubrimiento internacional no se limiten a artistas individuales.
“Eso es precisamente lo que buscamos hacer en Gozar: ayudar a cerrar esa brecha, poniendo la música del talento que ya existe en manos de grandes artistas que puedan apoyarla”.
Desde su perspectiva, el problema no es la falta de talento, sino la ausencia de suficiente respaldo por parte de la industria musical para ayudar a que ese talento llegue de manera sostenida a audiencias internacionales.
“Creo que simplemente hace falta más apoyo por parte de la industria discográfica para ayudar a que los artistas mexicanos de música electrónica sean escuchados a nivel global, y eso permitirá establecer una presencia duradera”.
Esta ambición sitúa a Gozar dentro de una conversación más amplia sobre el futuro de la música electrónica latinoamericana. A medida que más artistas de la región desarrollan carreras internacionales, las plataformas independientes tienen la oportunidad de establecer sus propias identidades, en lugar de limitarse a adaptarse a las estructuras existentes de la industria.
Para Luch, esto significa crear un sonido reconocible, construir una comunidad a su alrededor y establecer una plataforma a través de la cual otros productores puedan desarrollar sus carreras.
EL SIGNIFICADO DE GOZAR
El nombre del sello ofrece quizás la explicación más clara de su filosofía.
“La palabra ‘gozar’ no tiene una traducción directa a ningún otro idioma. Cuando intentás traducirla, aparece ‘enjoy’, pero gozar es el acto de apreciar el disfrute. Es un acto reflexivo y, sinceramente, una de las cosas más hermosas de la cultura latina: el acto de apreciar el momento mientras lo estás disfrutando”.
Es un concepto que conecta la identidad musical del sello con el entorno cultural del que surgió. Más allá de sus lanzamientos y eventos, Gozar busca comunicar algo sobre la creatividad latinoamericana y la manera en que la música se convierte en parte de una experiencia colectiva.
“La premisa es exportar esa palabra y darle un significado a nivel global. Lo que estamos haciendo con la palabra queremos hacerlo con la música: ser el puente entre la escena electrónica internacional y todo el talento que tenemos a nivel local”.
De cara a los próximos cinco o diez años, las ambiciones de Luch van más allá de agotar entradas en sus eventos o alcanzar el éxito internacional con sus propias producciones.
“Mi objetivo de acá a cinco o diez años es que Gozar haya dado visibilidad a muchísimos artistas que ahora tengan presencia global y que continúe siendo una comunidad para descubrir nueva música. Quiero que Gozar sea sinónimo de música electrónica latina”.
También existe una motivación más personal detrás de esa ambición. Después de abrirse camino en la industria musical sin contar con el tipo de plataforma independiente que ahora busca construir, Luch quiere que las próximas generaciones encuentren menos obstáculos.
“Me encantaría que las nuevas generaciones se inspiren en Gozar, decidan emprender el camino de la producción musical y, con suerte, tengan una hoja de ruta más clara y mejor definida que la que tuve yo. Ojalá hubiera tenido esa guía cuando empecé”.
Desde los murales monumentales del Polyforum Siqueiros hasta los productores emergentes que encuentran un espacio en Gozar Records, el trabajo de Luch se enfoca cada vez más en lo que la música puede crear más allá de la experiencia inmediata de una presentación.
Su objetivo no es simplemente llevar la música electrónica mexicana a audiencias internacionales, sino contribuir a establecer las condiciones para que esa música desarrolle una identidad cultural propia y duradera.
Y si Gozar logra convertirse en la plataforma que Luch hubiera querido encontrar cuando comenzaba su carrera, su contribución más importante quizás no se mida por los artistas que ya forman parte de ella, sino por aquellos que todavía están por comenzar.
