Dirtee Disco
house, disco y libertad sonora en la pista y en la vida
Dirtee Disco se ha convertido en un referente de la escena nocturna en México gracias a su selección de disco setentero y house con esencia ochentera. Su energía la ha llevado a presentarse en clubes y eventos de distintas ciudades del país, además de festivales como el Festival Internacional de las Luces México, el Corona Sunset Festival y el Carnaval de Mérida 2023. Actualmente radica en Cancún, donde mantiene residencias mensuales y produce las fiestas Disco Paradis en la península, consolidando su lugar como un “must” en la pista.
Identidad & ADN Musical
Tu selección musical conecta los 70’s, el disco y el house inspirado en la era dorada de los 80’s. ¿Cómo construyes ese balance entre nostalgia y actualidad sin caer en lo retro literal?
No lo veo como nostalgia, sino como continuidad cultural. El disco y el house de los 80’s son la base de lo que hoy sigue moviendo la pista. No busco recrear lo retro, sino reinterpretar esa esencia con producción y diseño sonoro actual.
Técnicamente, el balance está en la selección y la dinámica: grooves orgánicos, bajos con intención y espacio en el set para que la música respire. No se trata de saturar, sino de construir un viaje. Dirtee Disco no revive una época, la traduce al presente.
¿Qué referencias culturales, más allá de la música, han moldeado tu identidad como Dirtee Disco?
Dirtee Disco está influenciado por la cultura club como espacio de libertad: la moda, el arte queer y la pista como refugio social. Más que una fiesta, me inspira el club como fenómeno cultural donde la identidad se expresa sin filtros.
También tomo referencias del cine setentero y la estética underground. Es una actitud: comunidad, hedonismo consciente y autenticidad antes que tendencia.
Hoy los clubes buscan “tendencias”, pero tú construiste un sonido que se volvió un “must”. ¿Fue algo estratégico o completamente orgánico?
Fue orgánico, pero con intención. Nunca perseguí una tendencia; construí un sonido coherente y lo sostuve en el tiempo. Cuando eres consistente en tu curaduría, el público empieza a identificar una identidad, no solo una moda.
Técnicamente, se trata de criterio y narrativa: elegir tracks que dialoguen entre sí y crear una experiencia completa. Lo “must” no nace de seguir la ola, sino de crear una dirección clara y confiar en ella.
Escena, Trayectoria & Expansión
Has llevado tu sonido por gran parte del país y ahora tienes residencias en Cancún. ¿Cómo cambia tu forma de tocar y de leer al público dependiendo del contexto y la ciudad?
Cada ciudad tiene su propio pulso. Cuando viajo, observo primero: energía, ritmo social, cómo responde la pista. No cambio mi identidad, pero sí ajusto la narrativa. Es como hablar el mismo idioma con distintos acentos.
Técnicamente, adapto la dinámica del set: en algunas ciudades funciona construir más lento y profundo; en otras, el groove entra antes. En Cancún, por ejemplo, hay una mezcla interesante entre público local y turístico, así que el reto es unificar esa energía sin perder coherencia. Leer la pista es sensibilidad, no fórmula.
¿Qué diferencias encuentras entre el público de club, el público de festival y el público de fiestas conceptuales?
El público de club busca inmersión; puedes construir un viaje más profundo y trabajar mejor las dinámicas.
En festival la energía es más inmediata, el set tiene que conectar rápido y ser más directo.
En fiestas conceptuales hay comunidad: el público entiende la identidad del proyecto y eso permite una narrativa más coherente y arriesgada.
Después de tantos escenarios y formatos, ¿qué tipo de pista de baile te inspira más hoy?
Hoy me inspira más una pista consciente, donde la gente realmente escucha y se entrega al viaje. No me mueve el escenario más grande, sino la conexión más honesta.
Me inspira una pista que baila con intención, que entiende el groove y permite que la música respire. Cuando hay comunidad y confianza, la experiencia se vuelve mucho más poderosa que cualquier formato.
Producción, Curaduría y Visión
Además de DJ, hoy estás muy enfocado en producción de experiencias. ¿En qué momento decides que no solo quieres tocar música, sino crear universos completos alrededor de ella?
Fue algo natural. Entendí que la música crea atmósferas, pero el contexto define la experiencia. Cuando cuidas estética, narrativa y energía del espacio, todo cambia.
Ahí decidí que no quería solo tocar, sino construir universos donde sonido e identidad convivan. La pista también se diseña.
¿Cómo defines una buena curaduría: por calidad musical, identidad, discurso cultural o conexión con el público?
Una buena curaduría es equilibrio. La calidad musical es la base, pero sin identidad no hay narrativa, y sin conexión no hay experiencia.
Para mí, curar es tener un discurso claro: saber qué quieres decir culturalmente y sostenerlo con selección coherente y técnica sólida. Cuando identidad, sonido y público se alinean, la pista deja de ser consumo y se convierte en movimiento.
¿Qué tan importante es para ti que una fiesta tenga narrativa, concepto y discurso más allá del line-up?
Es fundamental. El line-up atrae, pero la narrativa es lo que construye identidad y memoria. Sin concepto, una fiesta puede ser buena; con discurso, se convierte en experiencia.
Para mí, la coherencia entre sonido, estética y energía del espacio es lo que crea comunidad. Cuando hay una historia detrás, el público no solo asiste: se identifica y regresa.
Agencia & Estructura
Estás impulsando la agencia Gomme Music y activándola con más experiencia y producción de fiestas. ¿Cuál es la visión real detrás de la agencia?
Gomme Music no nace solo para hacer eventos, sino para construir plataforma. La visión es desarrollar identidad, comunidad y proyectos con discurso propio.
Más que seguir tendencias, buscamos elevar la curaduría y la producción, y apostar por una cultura de pista que se construya a largo plazo.
¿Qué te motivó a estructurar todo de forma más sólida este año?
Este año entendí que si quería que el movimiento creciera, necesitaba estructura. La energía y la visión ya estaban, pero para que un proyecto trascienda hace falta orden, estrategia y base sólida.
Más que crecer por inercia, decidí crecer con intención: profesionalizar procesos, fortalecer la producción y cuidar la identidad para que todo lo que hagamos tenga coherencia y proyección a largo plazo.
¿Te ves más como DJ, curador, productor cultural o gestor creativo?
Hoy me veo como un constructor de cultura. El DJ es el punto de partida, pero la curaduría, la producción y la gestión creativa son extensiones naturales de la misma visión.
No lo separo en roles; todo forma parte de una misma intención: diseñar experiencias con identidad y sostener un movimiento más allá de la cabina.
Conceptos & Proyectos
DISCO PARADIS
Disco Paradis no es solo una fiesta: es un espacio inclusivo, queer y comunitario.
¿Qué responsabilidad sientes al crear espacios seguros dentro de la escena nocturna?Crear un espacio inclusivo no es una estética, es una responsabilidad real. Si dices que tu fiesta es queer y comunitaria, tienes que sostenerlo con acciones, no solo con discurso.
Para mí implica cuidar la curaduría, el equipo, la comunicación y la energía del espacio. Un lugar seguro se construye desde la puerta hasta la cabina. La pista debe sentirse libre, respetada y protegida, porque la cultura club nació como refugio, y eso no se puede olvidar.
¿Cómo cuidas la selección de DJs, performers, dragas y bailarinxs para que el proyecto no se vuelva solo una estética, sino una comunidad real?
La selección no la hago solo por talento o imagen, sino por coherencia con el proyecto. Busco artistas que entiendan el espacio que están habitando y que compartan la visión de la comunidad, no solo la exposición.
Cuido que haya diversidad real, respeto y diálogo entre quienes participan. Cuando DJs, performers y dragas se sienten parte del concepto y no solo invitados, la energía cambia. Ahí deja de ser estética y se convierte en comunidad.
PERREÓPOLIS
Perreópolis apuesta por el reggaetón, DJs nacionales y MCs en vivo.
¿Qué querías romper o construir con este concepto dentro de la escena electrónica tradicional?Con Perreópolis quería romper la idea de que la cultura electrónica y el reggaetón no pueden dialogar. La pista no debería dividirse por géneros, sino unirse por energía y comunidad.
Más que “meter reggaetón” en la escena, quise construir un espacio donde DJs, MCs y público convivan sin prejuicio, con producción sólida y curaduría consciente. Es ampliar el mapa cultural del club, no fragmentarlo.
¿Cómo dialoga Perreópolis con el clubbing, la cultura del perreo y la identidad urbana?
Perreópolis entiende el perreo como cultura, no como tendencia. Dialoga con el clubbing desde la energía colectiva: ritmo, cuerpo y comunidad, pero con una identidad urbana clara y sin filtros.
No lo planteo como algo separado de la escena, sino como una expansión del lenguaje del club. El perreo también es pista, también es narrativa y también es resistencia cultural. Cuando se produce con intención y curaduría, deja de ser etiqueta y se convierte en movimiento.
TRAVESTIA SHOW
Travestia Show en formato de tributos con drag queens es una propuesta muy distinta a lo habitual.
¿Qué te interesa explorar con este formato?Me interesa explorar el espectáculo como acto cultural, no solo como entretenimiento. El formato de tributo con drag queens conecta memoria pop, identidad y performance en un mismo espacio.
Travestia Show me permite jugar con teatralidad, nostalgia y discurso queer desde la pista. Es una forma de honrar íconos, pero también de re interpretarlos con libertad y presencia escénica contemporánea.
¿Qué significa para ti el tributo: homenaje, reinterpretación o resignificación cultural?
Para mí el tributo no es copia, es reinterpretación con intención. Parte del homenaje, pero va más allá: toma un ícono o un momento cultural y lo trae al presente con otra mirada.
También es resignificación. Desde el drag y la performance, el tributo puede cuestionar, exagerar o transformar el mensaje original. Ahí deja de ser nostalgia y se convierte en acto cultural.
Cultura, Comunidad & Futuro
Todos tus proyectos tienen un fuerte enfoque en diversidad, inclusión y comunidad. ¿Eso es una postura política, cultural o simplemente humana?
Es, antes que nada, una postura humana. Pero en el contexto de la noche y de la cultura club, lo humano también es cultural y, a veces, inevitablemente político.
La diversidad y la inclusión no son una estrategia de marca; son la base histórica de la pista. La escena nació de comunidades que necesitaban espacio y voz. Para mí, sostener eso no es discurso, es coherencia con la cultura que habitamos.
¿Cómo imaginas el crecimiento de este ecosistema de proyectos en los próximos años?
Lo imagino creciendo como un ecosistema conectado, no como fiestas aisladas. Cada proyecto con identidad propia, pero unido por una misma visión cultural.
Más que expandir por cantidad, quiero consolidar la comunidad, fortalecer la curaduría y construir algo sostenible a largo plazo.
¿Qué te interesa más construir: marca, legado cultural o plataforma para nuevas voces?
Me interesa construir legado cultural a través de una plataforma real. La marca es consecuencia; lo importante es crear espacios donde nuevas voces puedan crecer con identidad y discurso propio.
Si el proyecto logra abrir camino, generar comunidad y dejar una huella en la escena, entonces la marca se sostiene sola.
Si Dirtee Disco dejará de ser un DJ, ¿qué te gustaría que quedara como huella en la escena?
Me gustaría que quedara la idea de que la pista se puede construir con intención. Que no todo es volumen o tendencia, sino narrativa, curaduría y respeto por la cultura club.
Si algo permanece, que sea una comunidad que entendió que el groove también es discurso y que la experiencia importa tanto como el line-up, eso sería la verdadera huella.
