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Deadbeats A Los 10 Años: “El Groove Está Por Encima De Todo”

  • Sergio Niño
  • 27 August 2026
Deadbeats A Los 10 Años: “El Groove Está Por Encima De Todo”

Diez años después del nacimiento de Deadbeats, la idea que dio origen al sello se mantiene intacta. Cuando Zeds Dead lanzó la discográfica en 2016, la intención era crear un espacio para artistas y sonidos que parecían situarse al margen de las rutas habituales de la música bass.

“Queríamos construir un hogar para los sonidos y creadores que sentíamos que no tenían uno en ese momento”, explican. “Conceptualmente, pensábamos en cómo los festivales organizan sus escenarios principales y secundarios. Deadbeats sería la discográfica que abanderaría esos side stages, apoyando a los talentos emergentes que estaban desafiando los límites y atraían a un público con la mente abierta hacia distintas vertientes de la música bass”.

Una década después, esa mentalidad de escenario secundario sigue marcando la identidad del sello.

“Creo que hemos hecho un trabajo bastante sólido manteniéndonos fieles a esa idea. Seguimos enfocados en respaldar a los artistas en el inicio de sus carreras y, en términos sonoros, hemos consolidado un espacio dentro de la música electrónica para una propuesta que difumina de forma ambigua las fronteras entre géneros y regiones”.

Diez años después del nacimiento de Deadbeats, la idea que dio origen al sello se mantiene intacta. Cuando Zeds Dead lanzó la discográfica en 2016, la intención era crear un espacio para artistas y sonidos que parecían situarse al margen de las rutas habituales de la música bass.

“Queríamos construir un hogar para los sonidos y creadores que sentíamos que no tenían uno en ese momento”, explican. “Conceptualmente, pensábamos en cómo los festivales organizan sus escenarios principales y secundarios. Deadbeats sería la discográfica que abanderaría esos side stages, apoyando a los talentos emergentes que estaban desafiando los límites y atraían a un público con la mente abierta hacia distintas vertientes de la música bass”.

Una década después, esa mentalidad de escenario secundario sigue marcando la identidad del sello.

“Creo que hemos hecho un trabajo bastante sólido manteniéndonos fieles a esa idea. Seguimos enfocados en respaldar a los artistas en el inicio de sus carreras y, en términos sonoros, hemos consolidado un espacio dentro de la música electrónica para una propuesta que difumina de forma ambigua las fronteras entre géneros y regiones”.

Esa filosofía es el núcleo de We Are Deadbeats Vol. 7. La más reciente entrega de la compilación transita entre el deep dubstep, el halftime, el trip-hop, las influencias del hip-hop y el bass experimental, demostrando que Deadbeats nunca ha abordado el A&R como la búsqueda de un único sonido estricto.

“Al igual que un set de Zeds Dead abarca un abanico de géneros y lleva al oyente por un viaje, el sello siempre ha priorizado la emoción y el impacto de la canción por encima de su etiqueta de género a la hora de decidir si queremos trabajar en ella. El groove está por encima de todo. Si no se puede bailar, si no se te queda grabada en la cabeza o si no es el tipo de pista que destaca en la sesión de un DJ e incita a buscar el ID en internet, debe ser algo que podamos visualizar funcionando en vivo, haciendo mover al público e idealmente cruzando hacia los sets de DJs de distintos ecosistemas”.

Ese énfasis en el instinto ha adquirido mayor relevancia a medida que han cambiado las dinámicas para descubrir nuevos talentos. Aunque las redes sociales y el streaming han facilitado el acceso, Deadbeats reconoce la saturación de información y música que compite constantemente por la atención.

“En el sentido de que ya no necesito salir a los clubes cada fin de semana para descubrir nuevas canciones y creadores, ciertamente es más fácil —y quizás un poco más aburrido—, pero también se ha convertido en un flujo ininterrumpido de ruido en las redes. Filtra todo eso resulta más sencillo a través de relaciones reales en el mundo físico, contando con personas conectadas a diferentes escenas con quienes rebotar ideas o recibir pistas sobre algo emocionante que ocurre en un circuito o algoritmo distinto al que nos muestra la pantalla”.

La distinción entre encontrar una canción exitosa y desarrollar a un artista es igualmente clave. Las cifras en línea pueden reflejar atención momentánea, pero dicen poco sobre si los oyentes se quedarán una vez que el tema pase de moda.

“El desarrollo implica construir una audiencia fiel al artista y no solo a un sencillo específico, lo cual requiere metas con visión a largo plazo y la voluntad de alimentar constantemente ese plan. Eso no se mide mirando las redes de alguien o analizando números; nace de establecer una conexión real con los creadores. Es una de esas cosas que simplemente sabes cuando la ves”.

A pesar de las transformaciones en la industria, la prueba definitiva sigue siendo física. Las giras de Zeds Dead, los eventos en Red Rocks (DeadRocks) y el ecosistema de presentaciones en vivo de Deadbeats brindan a la música un espacio para ponerse a prueba en el mundo real.

Sobre la importancia de comprobar cómo funciona un tema en la sala, la respuesta es contundente:

“Es EL elemento más importante. Es música de club. Si la gente no la está pinchando y no genera una respuesta en el público, entonces no es para nosotros”.

Esa claridad también explica cómo Deadbeats ha preservado su identidad sin convertirla en una fórmula rígida. En lugar de proteger una versión estática de la música bass, el sello se ha mantenido fiel a sus principios fundacionales.

“Nos mantenemos fieles a las ideas centrales con las que empezamos y no perseguimos tendencias. Amamos esta música, apreciamos de dónde viene y respetamos hacia dónde puede evolucionar. La evolución de este sonido y de nuestros propios gustos es constante”.

UNA GENERACIÓN GLOBAL

En We Are Deadbeats Vol. 7, esa evolución traspasa fronteras a un ritmo cada vez mayor.

Lo que entusiasma a Deadbeats de la generación actual no es un género emergente específico ni una técnica de producción, sino la naturalidad con la que creadores de distintos territorios colaboran entre sí mientras revisitan diferentes épocas de la historia de la música bass.

“El alcance global en este momento es fascinante. Hay artistas de distintas partes del mundo colaborando, como Hydraulix y Mary Droppinz, y una nueva generación en el Reino Unido que reexplora los sonidos originales del dubstep como Bluff y En:vy, mientras que en Norteamérica figuras como Distinct Motive y Die by the Sword aportan su propio matiz sin romper la estructura ni repetir fórmulas”.

Se trata de un movimiento natural para un sello que siempre ha preferido los límites flexibles sobre las categorías estrictas.

“Me encanta ver a los artistas colaborar y salir de su zona de confort en las canciones; su disposición para hacerlo resulta refrescante”.

La comunidad alrededor de Deadbeats se ha expandido mucho más allá de las producciones discográficas. Al mirar hacia atrás en esta primera década, el sello señala la expansión de DeadRocks y sus extensas giras como los momentos en los que las distintas piezas del proyecto terminaron de encajar.

“Transformar DeadRocks de un simple show a un fin de semana completo de eventos, sumado a las giras de varios años de Deadbeats, fue lo que realmente unificó todo para el sello”.

El valor no radicaba únicamente en producir eventos de mayor escala, sino en construir un espacio donde artistas, sello y público pudieran coincidir de forma recurrente.

“Creó un lugar para interactuar directamente con los fans y curar una experiencia auténtica de Deadbeats. Los shows se han convertido en pequeñas reuniones para nosotros y para los artistas que no vemos tan seguido, lo que ayuda a que se sienta más como una familia que como una simple asociación discográfica. Hay artistas que vienen a esos shows incluso cuando no están en el cartel, solo para compartir”.

Al cumplir diez años, Deadbeats mira al futuro sin pretender definir cómo sonará su catálogo en la próxima década. La ambición sigue siendo ser el lugar al que los creadores acudan en sus etapas iniciales, especialmente cuando su propuesta no encaja con facilidad dentro de los esquemas tradicionales.

“Seguimos queriendo ser el hogar para los artistas que buscan ir más allá de los límites de un género, y el sello que encuentres temprano en las discografías de las figuras más grandes de los próximos diez años”.

Eso también implica acompañar esas relaciones a medida que sus búsquedas sonoras evolucionan.

“A medida que los gustos de los artistas con los que trabajamos cambian, queremos estar ahí para respaldarlos y ayudar a construir la versión más sólida de su proyecto”.

Tras una década, Deadbeats ha crecido mucho más allá del concepto inicial de escenario secundario. Sin embargo, la premisa de origen permanece intacta: descubrir la música antes de que su lugar sea evidente, ofrecerle un espacio para existir y observar qué sucede cuando se encuentra con la pista de baile.

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