AWA
Groove en movimiento
AWA ha construido un universo propio donde la música, el cuerpo y la pista dialogan sin límites. DJ, productora, bailarina y creadora de La Máquina del Ritmo, su propuesta se mueve con naturalidad entre el house, el minimal, el acid, los breaks y todo aquello que despierte una reacción genuina en la pista. Más que responder a etiquetas, su sonido nace desde la intuición, el groove y una conexión profunda con el movimiento.
Con una trayectoria que comenzó en Buenos Aires y la ha llevado a escenarios de Europa, México y Argentina, su visión artística se ha fortalecido a través de públicos diversos, noches itinerantes y una lectura muy física del dancefloor. En esta entrevista conversamos sobre sus inicios, la evolución de La Maquina Del Ritmo su propia insignia de fiestas, la libertad como principio creativo y la manera en que cada ciudad transforma su narrativa sonora.
- ¿Porque el nombre de Awa?
Mi anterior nombre como dj era wadawonka, antes pasaba mucho hip hop, disco, funk, r&b. Y luego me fui metiendo más a la electrónica, más house, minimal, acid, electro, etc.
Sentía que mi nombre necesitaba una transformación.
Un día en el mar de Tulum, tuve una charla con mi gran amigo y Dj Martín Huergo, en donde le comentaba q
ue necesitaba un cambio de alias y le comenté toda la conexión que siento con el agua, con mis signos zodiacales; sol en cancer, ascendente en piscis, luna en escorpio y el significado de Guadalupe (mi nombre real) que es Río de amor y se me dio por preguntarle que nombre me pondría con todo lo que le estaba diciendo: y el me dijo AWA y lo sentí al instante, todo tuvo sentido, con la W de wadawonka, mas todo el significado. Así nació, justo ni bien llegué a México. Awa sigue y seguirá teniendo las raíces grooveras de wadawonka.
- Naciste en Villa Carlos Paz y desarrollaste tu carrera en Buenos Aires. ¿Qué tomó AWA de cada lugar para construir su identidad?
Ser de Carlos Paz, un lugar rodeado de naturaleza, ríos y montañas, hizo que siempre esté conectada con el ciclo orgánico de las cosas, valorar lo simple y esencial, algo que me ayuda mucho a los procesos como artista.
Y de Buenos Aires absorbí toda la explosión energética, la expansiva y rica escena cultural, a estar más atenta y abierta a todo, Baires es pura chispa, intensidad y agite, se te impregna sí o sí.
- Eres DJ, productora y bailarina. ¿En qué momento entendiste que todo formaba parte de un mismo lenguaje?
Hace unos años atrás, cuando comencé a tocar, tuve un recuerdo de cuando era pequeña… me pasaba horas en mi habitación haciendo mis playlist con CDs mientras bailaba libremente por horas (siempre disfrazada con ropa o telas locas de mi madre) y me di cuenta que había logrado hacer lo que en mi cuarto de niña me hacía tan feliz. Creo que siempre estuvo ese código de lenguaje en mí y cada cosa que estudié, indagué o me dio curiosidad aprender, fue lo que en realidad siempre estuvo naturalmente conmigo desde el momento cero, solo que ahora con más herramientas.
- ¿Cómo fue tu proceso migratorio de Argentina a México y cómo esto influyó musicalmente en ti?
En el 2021, el momento antes de irme de Argentina fue muy intenso, era post pandemia, había mucha incertidumbre en el aire, pero algo en mí me decía que tenía que viajar.
El 7 de noviembre de 2021 llegué a Tulum y fue muy zarpado. Me encontré con una fuerza interna que no conocía.
Lo que crecí acá en México no tiene nombre, a nivel personal y profesional, fue un salto muy grande para mí.
Estando sola en otro país movés cielo y tierra para que las cosas sucedan, siempre con respeto ante todo a la nueva cultura y lugar que te rodea, pero firme y segura.
Al principio toqué muchas puertas hasta que un par se abrieron y ahí empezó a suceder la magia.
Me hice grandes amigos, eso también fue un punto importante de conexión.
Conocí artistas de todo tipo que me volaron la cabeza e inspiraron muchísimo, todas estas situaciones y aprendizajes fueron claves para mi expresión musical y artística actual. Es un adentrarse constante.
Estoy infinitamente agradecida con México.
- ¿Cómo nace La Máquina del Ritmo y qué necesidad personal o artística vino a cubrir en ese momento?
Nace a finales del 2019 (en Argentina) de la mano de dos amigos: Lucio Menegozzo alias Flacocain y Guadalupe Camps Mora alias AWA. Queríamos crear un concepto de fiesta donde coexistieran varios estilos musicales en una misma noche: mucho funk, house, techno, electro, breaks, acid y lo que fluya, siempre y cuando exista una lógica musical.
En Villa Carlos Paz eso prácticamente no existía, estaba todo muy sectorizado.
La Máquina del Ritmo tiene vida propia, todo aquel que va se siente parte e inmerso.
Nuestra comunidad se hace llamar “Maquineros”, es muy épico todo lo que genera y moviliza.
Es pura libertad, respeto, diversidad, amor y goce del bueno.
- Al llevar la fiesta a distintos países, ¿cómo mantienes su esencia sin dejar de adaptarte a cada contexto?
Tanto en Argentina como en México, le ponemos mucho énfasis en detalles claves como la curaduría musical, el sonido, la ambientación, la decoración, la vibra del venue, la energía y el respeto musical de lxs DJs. Absolutamente todo tiene que estar en una armonía de equipo por sobre todas las cosas, para poder transmitir eso ni bien entra la gente.
Queremos que nuestra comunidad se sienta cómoda, que se divierta, que baile, conecte y se libere.
No existen los VIPs, todos somos parte de una misma experiencia.
En ambos países es de suma importancia para nosotros los artistas locales, tanto en la música como en la producción: fotógrafos, diseñadores, operadores, sonidistas, VJs, etc.
Todo esto hace posible la conexión en cada contexto, pero el factor fundamental es que le ponemos mucho, pero muuuucho corazón.
- Tus sets cruzan muchos géneros. ¿Cómo logras coherencia sin perder frescura?
Hay muchos tracks que son conectores de estilos, hay que tenerlos bien ubicados a la hora de cambiar la intensidad o la energía, porque son claves para mantener una armonía en la historia que estás contando. También cada contexto es muy particular, a veces me clavo más en un tipo de estilo y otras veces me pongo más ecléctica.
Y además de la cuestión técnica y de gusto, está la intuición. Ahí creo que está la magia en esa conjunción de factores.
- En un contexto donde las tendencias pesan tanto, ¿cómo te mantienes fiel a lo que te mueve?
Creo que esto se lo debo mucho a mi mamá. Me enseñó de muy pequeña a regirme siempre por lo que sentía y no seguir a la multitud cual rebaño.
Además de que soy muy sensible (triple signo de agua jaja), no puedo no ser fiel a lo que me mueve.
- ¿Qué tiene que tener un track para que entre en un set de AWA?
Groove, alma, poder y/o misterio. Me tiene que seducir la mente, el cuerpo y el espíritu al mismo tiempo.
- ¿Hubo alguna ciudad donde sentiste una conexión especial o inesperada?
¡Muchas! Pero Barcelona, Ibiza, Tulum y Ciudad de México son mis favoritas.
Y no puedo dejar de nombrar a Córdoba y Buenos Aires en mi país de origen.
Me faltan más lugares por conocer que me gustaría sumar a la lista :)
- Si tu sonido fuera una máquina, ¿cómo funcionaría?
Sería un portal intergaláctico conector de tiempos, espacios y seres.
Cada vez que alguien pasa por él, sus sentidos se elevan.
- ¿Disfrutas más hacer bailar o perderte bailando?
Las dos al mismo tiempo.
- Recomiéndanos un track.
Choclate Funk - Phil Evans
